Era una vez un niño y una niña. El niño se llamaba Juan y la niña María.
Un día iban por el carril y vieron un montón de cañas, y a Juan se le ocurrió una idea:
-María, ¿hacemos una cabaña con esas cañas?-dijo Juan.
-Sí, muy buena idea.
Empezaron a hacer la cabaña, hasta que empezó a oscurecer. Todos los días después de hacer la tarea iban los dos a seguir haciendo la cabaña.
Cuando terminaron la cabaña decidieron que al día siguiente lo contaran en clase. A un niño de la clase, Pedro, no le gustó nada, y por la tarde fue a buscar la cabaña, pero ellos estaban allí, e impidieron que destrozara la cabaña.
-¿Por qué quieres destrozar nuestra cabaña?-dijo María
-Solo la quería destrozar porque me daba envidia de vuestra cabaña y de ustedes.
Juan y María se miraron.
-No tienes que tener envidia, cada uno es como es-dijo Juan.
-¿Puedo ser amigo de ustedes?-dijo Pedro.
-Sí.-dijeron María y Juan a la vez.
María, Juan y Pedro entraron a la cabaña. Pedro tuvo una idea:
-¿Por qué no ponemos una estantería con libros?
-Sí, es buena idea-dijo María.
-Sí, y venimos todos los días los tres a leer cuentos.
Al día siguiente se lo contaron a la señorita. La señorita les dijo:
-¿Y por qué no vamos allí a celebrar el día del libro?
-Sí, nos parece buena idea-dijeron los tres a la vez.
El día del libro todos los niños y niñas del colegio fueron a celebrarlo a la cabaña.
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